obra

Benito Quinquela Martín

Mañana de niebla

c. 1953

Descripción

La historia del antiguo puerto de la Vuelta de Rocha delineó la temática de casi la totalidad de la obra pictórica de Quinquela. Mañana de niebla no presenta el acostumbrado escenario de trajín donde los estibadores cargan pesadas bolsas para cumplir con sus agitadas jornadas laborales, ni tampoco está teñida de vivos y brillantes colores, sino que nos envuelve del clima nostálgico característico de las obras pintadas por el autor en torno a la década de 1950. La bruma matutina modela una imagen de extrema melancolía, reforzada, a nivel cromático, por la paleta fría y subrayada, a nivel narrativo, por la actitud meditabunda que podemos adivinar en las figuras que coronan la proa de cada nave. El empaste de la materia y la factura espontánea realzan la textura y la vibración del óleo aplicado con espátula, una herramienta obrera que deja su rastro evidente sobre la superficie del lienzo.

La presencia de los puentes es abundante en los trabajos de Quinquela, ya sea como elemento simbólico de unión entre orillas tanto como elemento compositivo que conecta las márgenes desde donde se incorporan las embarcaciones a la escena. No podemos identificar si se trata de un puente existente, y quizá para mantener su anonimato es que se hunde en la niebla del Riachuelo… Al decir del famoso tango:

Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,

barcos carboneros que jamás han de zarpar,

torvo cementerio de las naves que al morir

sueñan sin embargo que hacía el mar han de partir.

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